Aunque es un pequeño vecindario de no más de 40 habitantes, a lo largo del tiempo han aparecido pequeñas historias, una de ellas se ha transformado en una pequeña leyenda no oficial donde algunos habitantes están representados.
Esta pequeña leyenda cuenta, que uno de los vaina cuando venía de Barcelona a pasar el fin de semana se encontraba su piscina llena de ranas, cada día las llevaba al río y al volver el fin de semana siguiente se las encontraba en encuentra de nuevo dentro de aquella piscina, él en una pequeña fiesta que se celebraba cada año del vecindario lo iba explicando para que la ayudaran y con las bromas del momento uno de los habitantes le contó una pequeña broma que cada lunes por la madrugada vio un pequeño grupo de ranas, una de ellas subida a una roca del río haciendo un mal gesto en su cara y mientras se volvía a el camino hacia la piscina de la casa del vecino cantando una pequeña melodía.